sábado, 1 de mayo de 2010

SIGUEN VIGENTES LAS FIESTAS DE YAHWEH?



Cuando YAHWEH empieza algo, casi siempre lo empieza en pequeña escala. En Mateo 13:31-33 vemos que yahshua comparó el Reino de Elohim con un grano de mostaza y con la levadura. Ambas parábolas empiezan con algo pequeño que va creciendo hasta hacerse mucho más grande. Asi mismo, en los tiempos del Antiguo Testamento, Elohim llamó a un número relativamente pequeño de personas que estaban dispuestas a obedecerle y seguir sus caminos.
Al principio del relato bíblico podemos ver que sólo unos pocos obedecieron a elohim . No obstante, los primeros patriarcas, entre ellos Abel, Enoc y Noé, respondieron en forma positiva a lo que elohim les reveló acerca de su plan de salvación (Mateo 23:35; Hebreos 11:4-7). Después del diluvio en los días de Noé, elohim se dio cuenta de que Abraham y su esposa Sara le serían fieles. Con referencia a los que en tiempos antiguos obedecieron a elohim , en Hebreos 11:13 se nos dice que “conforme a la fe murieron todos éstos”, estando seguros de que recibirían la vida eterna (vv. 39-40).
Podemos ver que elohim ya estaba llevando a cabo su plan de salvación en las vidas de estas personas. El plan de elohim no empezó con el pacto que hizo con el antiguo Israel; tampoco empezó cuando YAHSHUA estuvo aquí en la tierra.
“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El amor de elohim al dar a su Hijo fue una continuación del plan que había tenido desde el principio del mundo (Mateo 25:34; Apocalipsis 13:8). Las fiestas de elohim habrían de revelar, a su debido tiempo, las diferentes etapas de ese plan; no fueron algo que simplemente se le ocurrió imponerle al hombre después de haberlo creado.
La historia de una familia
Por medio de la familia de Abraham, elohim empezó a revelar las buenas noticias de su plan de salvación (Gálatas 3:8). En Génesis 26:3-4 encontramos promesas específicas que elohim les hizo a Abraham y sus descendientes. El Creador dijo que los bendeciría “por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (v. 5). Quizá esta es la razón por la que en la Biblia a Abraham se le llama “amigo de elohim ” y “ padre de todos los creyentes” (Santiago 2:23; Romanos 4:11-12; Génesis 18:17-19).
Los descendientes de Abraham llegaron a ser una nación “grande y fuerte” (Génesis 18:18). Recibieron el nombre de Jacob (nieto de Abraham), cuyo nombre fue cambiado a Israel (Génesis 32:28). No mucho tiempo después de haberse establecido en Egipto fueron esclavizados (Éxodo 1). El relato de la libertad que elohim le dio al pueblo de Israel, al igual que la libertad que hoy da a los que él llama, está inseparablemente ligado a las fiestas de elohim.
A su debido tiempo, Elohim inició una serie de acontecimientos que llevaron a la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. Con esto empezó a mostrarles su plan de salvación, que se representa en la observancia de sus fiestas santas. Cuando Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón, le anunciaron lo que el elohim de Israel le ordenaba: “Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto” (Éxodo 5:1).
Ya antes, Moisés y Aarón habían convocado a los ancianos de Israel y les habían explicado el plan de elohim para salvarlos (Éxodo 3:1618). Entonces, siguiendo las instrucciones de elohim, Moisés y Aarón hicieron varios milagros delante del pueblo (Éxodo 4:29-30). Al ver esto, los israelitas (aunque después fallaron) creyeron que, tal como lo había prometido, elohim los libertaría y cumpliría el pacto que había hecho con Abraham (Éxodo 4:31; 6:4-8).
Luego, Israel guardó por primera vez la Pascua y los Días de Panes sin Levadura. Mucho tiempo después, la Iglesia del Nuevo Testamento también guardó estas mismas fiestas como un recordatorio de la liberación de las consecuencias del pecado que los cristianos reciben por medio de YAHSHUA. Por ejemplo, el apóstol Pablo les dijo a los cristianos de Corinto —tanto judíos como gentiles— que deberían estar “sin levadura”, o sin pecado, “porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7). En el versículo siguiente dice: “A sí que celebremos la fiesta”, refiriéndose explícitamente a la misma fiesta que elohim había instituido muchos siglos antes para el antiguo Israel.
Las fiestas de elohim en el Nuevo Testamento
Desde niño, YAHSHUA observó las fiestas bíblicas junto con sus padres. En Lucas 2:41 se nos dice: “Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua”. En los versículos 42 al 48 podemos leer que en una de esas ocasiones, cuando YAHSHUA tenía 12 años de edad, estuvo dialogando con los teólogos en el templo. Resulta evidente que estos dirigentes religiosos estaban maravillados con su inteligencia y perspicacia. En Juan 2:23 y 4:45, y en Lucas 22:15, podemos ver que YAHSHUA nunca dejó de observar las fiestas de su padre.
En uno de los pasajes más significativos, vemos que YAHSHUA arriesgó su propia seguridad para poder asistir a dos de estas convocaciones anuales: la Fiesta de los Tabernáculos y la del Último Gran Día (Juan 7:1-2, 7-10, 14). “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (vv. 37-39).
Muchos creen que el apóstol Pablo cambió la forma en que los cristianos deben adorar. Según este concepto, se supone que él enseñó a los gentiles que no era necesario obedecer la ley de elohim y observar las fiestas bíblicas. Aunque algunas de las cosas que escribió eran difíciles de entender, incluso para sus contemporáneos (2 Pedro 3:15-16), sus afirmaciones explícitas y los hechos de su vida desmienten el concepto de que él hubiera descuidado o abolido la observancia de las fiestas que elohim ordenó.
Por ejemplo, en 1 Corintios 11:1 les dijo a sus seguidores: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”. Y en seguida agregó: “Os alabo, hermanos, porque. . . retenéis las instrucciones tal como os las entregué” (v. 2). Luego explicó: “Yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí” (vv. 23-24).
Los comentarios que Pablo hizo a los judíos y gentiles en Corinto no hubieran tenido ningún sentido si ellos no hubieran estado observando las fiestas ordenadas en las Sagradas Escrituras. Resulta claro que este apóstol nunca trató de persuadir a los cristianos que dejaran de observar las fiestas bíblicas; para él, esto hubiera sido inconcebible (Hechos 24:12-14; 25:7-8; 28:17).
Por el contrario, la historia del ministerio de Pablo muestra vez tras vez que las fiestas de elohim eran ocasiones muy especiales en su vida. Por ejemplo, a los cristianos de Éfeso les dijo: “Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene” (Hechos 18:21). En Hechos 20:16 y 1Corintios 16:8 encontramos que Pablo programó su itinerario de manera que en ambos casos pudiera estar en determinado lugar para guardar la Fiesta de Pentecostés. Lucas, compañero de Pablo en varios de sus viajes, habló de un tiempo del año en que ya había pasado “el ayuno”, una referencia al Día de Expiación (Hechos 27:9).
Refiriéndose a Hechos 20:6, The Expositor’s Bible Commentary (“Comentario bíblico para el expositor”) hace notar que Pablo, no pudiendo llegar a Jerusalén para la Pascua, “permaneció en Filipos para observarla y [también] la Fiesta de los Panes sin Levadura que duraba una semana...” (Tomo 9,p. 507). Con respecto a Hechos 20:16, el mismo comentario menciona que Pablo “quería, de serle posible, llegar a Jerusalén para [la Fiesta de] Pentecostés en el quincuagésimo día después de la Pascua. . .” (p. 510).
El apóstol Pablo observaba las fiestas bíblicas junto con los demás miembros de la Iglesia. En defensa del mensaje que predicaba, dijo que era el mismo que enseñaban los otros apóstoles: “Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído” (1 Corintios 15:11).
Las enseñanzas tanto de Pablo como de los demás apóstoles hacen hincapié en la obligación que tienen los cristianos de seguir el ejemplo de Jesucristo en todos los aspectos. El apóstol Juan , quien escribió a fines del primer siglo, resumió el mensaje así: “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6).
Los judíos creyentes continuaron observando las fiestas bíblicas, y también lo hacían los gentiles cristianos. Tomando en cuenta todo lo que hemos mencionado hasta aquí, sólo podemos llegar a la conclusión de que la Iglesia apostólica continuó observando fielmente estas fiestas dadas por elohim, la primera de las cuales es la Pascua.